Siempre negativa, nunca positiva (Fernando Savater)
A mediados del pasado año, en la revista Esprit, un especialista en el tema comentaba que “las personas que hoy se identifican como religiosas son menos creyentes que antes y los sin religión son menos ateos que antaño”. Es muy probable que este diagnóstico sea globalmente certero, aunque a mí, por deformación ideológica, sin duda, lo que más me llama la atención sea su segunda parte. En efecto, ya no quedan ateos como los de antes o “increyentes”, como se denomina a sí mismo Francisco Fernández Buey en un curioso artículo escrito junto al teólogo González Faus ( ¿Dios en Barajas?, EL PAÍS, 11-IX-08). En esa pieza escatológica se lamenta que los ideales ilustrados hayan desembocado en el relativismo posmoderno, dictamen papal ya conocido, y se recuerda que antaño, cuando se suponía que la muerte era paso a una vida mejor, accidentes trágicos como el de Spanair en Barajas causaban menos desolación. Supongo que por eso aún sigue siendo recomendable persignarse cuando el avión comienza a correr por la pista de despegue: por si fallan los alerones y hay que alcanzar el cielo por vía estrictamente sobrenatural…
Una breve biografía se Fernando Savater
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Empeñado en definir la familia como la institución básica de la sociedad, al conservador le produce un enorme agobio comprobar no sólo que pesa cada vez menos, sino sobre todo la diversidad de tipos en que se ha descompuesto. Hasta bien entrado el siglo XVII, la teoría patriarcal concebía la familia como el antecedente inmediato del Estado, de donde procederían sus rasgos esenciales. Pero la primera modernidad rechaza, pese a contar con el marchamo de Aristóteles, que la familia haya sido el embrión del Estado, recurriendo para explicarlo a las categorías de “estado de naturaleza” y “contrato social”.
Mucho se ha hablado y se habla de la acendrada religiosidad de los americanos, predominantemente protestante, que es al fin la que da forma a esa peculiar moralidad. Una religiosidad casi fundida con el patriotismo, como más adelante se verá, y al igual que la concomitante forma de moralidad, de la que puede servir de muestra la carta de cierto capitán de infantería aerotransportada, Ian Fishback, fechada el 26 de septiembre del 2005, enviada al senador por Arizona, John McCain, y leída por éste en el Senado, en su alegato contra el empleo de la tortura con los prisioneros cogidos en Irak. Fishback evoca la firme resolución que, en sus tiempos de cadete en West Point, tomó ante sí mismo de que nunca dejaría que sus soldados cometiesen algún acto deshonroso (dishonorable), pues quería protegerlos de cargar con este peso, y ahora se le parte el corazón por haberles fallado a algunos de ellos en la guerra. Le encarece al senador la urgencia de establecer unas reglas específicas (specific standards), para acabar con la confusión y la discordancia de opiniones que, en sus muchas consultas, ha podido comprobar con respecto a esta clase de comportamientos. Lo que quiero hacer notar con este ejemplo es cómo lo que ahí se reivindica no es sino el honor y la moral americana, nada que pueda estar por encima o más allá de ellos; el capitán lo especifica claramente: “We are America, and our actions should be held to a higher standard, the ideals expressed in documents such as the Declaration of Independence and the Constitution” (1).
¿Usted cree que Israel y los Hezbolá van a respetar el alto al fuego aprobado en la última resolución de las Naciones Unidas?
En este libro Fromm estudia el concepto de libertad del individuo, tratándolo desde un punto de vista clínico, sociológico, económico e histórico.
Visión crítica de la doctrina de la Iglesia católica y de sus trasfondos históricos. Desde la misma existencia de Jesús, hasta la polémica transmisión de los Evangelios, la instauración y significación de los sacramentos o la supuesta infalibilidad del Papa.
En 1945, el Consejo Económico y Social de la ONU creó, en virtud del artículo 68 de la Carta de las Naciones Unidas, la Comisión de Derechos Humanos. A este organismo, estructurado en 18 representantes de Estados miembros de la Organización, se le encomendó la elaboración de una serie de instrumentos para la defensa de los derechos humanos. Dentro de la Comisión se creó un Comité formado por ocho miembros, que serían Eleanor Roosevelt (nacional de Estados Unidos), René Cassin (Francia), Charles Malik (Líbano), Peng Chun Chang (China), Hernán Cordero Santa Cruz (Chile), Alexandre Bogomolov/Alexei Pavlov (Unión Soviética), Lord Dukeston/Geoffrey Wilson (Reino Unido) y William Hodgson (Australia). Fue también de especial relevancia la intervención de John Peters Humphrey, de Canadá, director de la División de Derechos Humanos de la ONU.
Somos testigos de un período en la historia en el que existe un gran desencanto con la Ilustración expresado por un amplio espectro de intelectuales. Estos críticos son frecuentemente descritos como «antihumanistas,» a pesar de que algunos que se identifican a sí mismos como «humanistas» participan de igual modo en los ataques contra la Ilustración considerándolo, en el mejor de los casos «obsoleto» e «ilusorio», y en el peor como «represivo» o «diabólico». El término postmodernista caracteriza a un diverso grupo de escritores críticos del concepto de «modernidad,» que es entendido como parte de la Ilustración. El término Ilustración ha sido usado para referirse a ciertas corrientes intelectuales en el siglo diecisiete y especialmente en el dieciocho en la sociedad occidental. Comenzó quizás con Descartes, Bacon y Locke, quienes propusieron el empleo de la razón, o de la ciencia como método universal tendiente a obtener conocimiento, y culminó con les philosophes franceses, Voltaire, Diderot, Condorcet, d’Holbach, y los Enciclopedistas.
El cristianismo desvelado es una lúcida crítica contra la religion y sus normas por considerar
Cuatro grandes manifiestos y declaraciones humanistas se han emitido a lo largo del siglo XX: el Manifiesto humanista I, el Manifiesto humanista II, la Declaración humanista secular y la Declaración de interdependencia.